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H O J A G A U C H A

Egydio Romanenghí y Carlos Nogueira Martins.

Año 1, No. 1
2 de octubre de 1976

LA POESIA GAUCHESCA
(c) Copyright Egydio Romanenghi, Carlos Noguiera-Martins. 1976/1999.

La poesía gauchesca siempre nos ha parecido, por lo noble y por ser nuestra, el mayor canto de gesta de la América del Sur. Es tonada y es historia, y tiene su particular color y ostenta calor y vida. la poesía gauchesca es novedosa y entretenida, pintoresca y expresiva, realista y vigorosa.

Mientras en Espana, Buenos Aires y Montevideo los poetas escriben odas y silvas en estilo pseudoclásíco, los bardos argentinos y uruguayos, poetas de circunstancia, en el mismo estilo, cantan patrioticamente sus versos revolucionarios. Al llegar 1810 canta toda la Nación; las odas y los cielitos están de moda y con ellos las vihuelas. Se pulsa la lira, se pregona la Independencia y el pueblo acepta con entusiasmo la idea de libertad y el concepto de soberanía nacional.

Cuatro años antes de 1810, el pueblo argentino celebra una de sus grandes victorias al derrotar al ejército invasor. Cupo a Santiago de Liniers el honor y la responsabilidad de enfrentar a los ingleses y a Vicente Lopez y Planes, capitán de los patricios, cantar dicha victoria. [*Hubo dos invasiones inglesas, una en 1806 y otra en 1807. Al producirse la primera invasión, el virrey Rafael de Sobremonte, sucesor del primer virrrey Pedro de Cevallos, huyó a Córdoba. El pueblo lo destituyó por su cobarde proceder, y en su lugar fue nombrado Santiago de Liniers por decisión popular.]

La derrota del ejército inglés dio lugar a una enorme producción anónima. Poetas e ímprovisadores exteriorizaron el sentir del pueblo escribiendo sátiras coplas, décimas e incluso algunos romances. Esta poesía popular no siempre mereció el elogio de ciertos y determinados críticos que no tuvieron presente en ese particular momento de entusiasmo nacional el detalle de mayor significación -la esencia de tales reacciones, de mucho más valor que las formas preceptivas.

Toda la poesía de la Revolución de Mayo es de carácter militar, patriótico y liberal; es, además, genuinamente nacional y, por momentos, innecesariamente hiriente y satírica.

Menéñdez y Pelayo llama a las poesías pseudoclásicas y populares de la Revolución curiosidades bibliográficas".(1) El crítico español,tan acertado en todo lo que decía, emitió su juicio con referencía a ese acervo de versos populares aparecidos desde las invasiones inglesas. La gran significación de esta particular modalidad poética se halla en la idea de patriotismo y en el valordel pueblo, dos hechos que anticipan el momento de liberación. A la voz de Maríano Moreno y de José Paso y a la acción disciplinada. de Manuel Belgrano y Antonio González Balcarel responderán los poetas y el pueblo. El período de la poesía revolucionaria termina con Juan Cruz Varela, poeta pseudoclásico y el precursor más inmediato del movimiento romántico.

El mismo escritor español antes citado, adentrándose ya en las esferas gauchescas, anotó lo siguiente: "Prescindiendo de la poesía tradicional, sobre la cual no se conocen datos positivos y seguros, y llegando a la poesia escrita o de imitación más o menos literaria, aparece como remoto precursor de ella, aquel capellán del Fijo de Buenos Aires, y ex profesor en el colegio Carolino, autor de romances históricos sobre la defensa de Buenos Aires, compuestos para Ser cantados en comunes instrumento (la guitarra?) por los labradores, los artesanos en sus talleres, las señoras en sus estrados y la gente común en las calles y plazas". Pero estos romanzones vulgares, en el tono de las jácaras de Francisco Esteban, nada tienen que pueda decirse muy peculiarmente argentino. El primero que, coincidiendo en este procedimiento con muchos poetas dialectales de todos los tiempos y naciones se apodero tipo del gaucho para hacerle discurrir en su propio dialecto sobre los acontecimientos políticos, fue un uruguayo, D. Bartolomé Hidalgo, antiguo oficial barbero, y por consiguiente coplista y tocador de guitarra. Tenía, no obstante, pretensiones de poeta culto; pero nunca sus unipersonales o monólogos que hizo representar en festividades cívicas en los teatros de Montevideo y Buenos Aires, le dieron la reputación que justamente logró por los pintorescos y graciosos diálogos entre Jacinto Chano, capataz de una estancia en las islas del Tordíllo y Ramón Contreras,"gaucho de la guardia del Monte", describiendo el uno lo que vio en las fiestas de Mayo en Buenos Aires el año 1822, y dando el otro sanos consejos políticos, con sentido común análogo al del Buen hombre Ricardo, de Franklin".

La poesía gauchesca es hija directa de la vida americana que dio origen a nuevas modalidades, a nuevos ambientes, a nuevas costumbres y creaciones propias de la tierra; surge, el así puedo decirlo, una corriente popular inevitable cuya forma escrita empieza con el movimiento romántico. Esta corriente popular influyó sobremanera en los escritores cultos que absorbieron las formas populares,pero sin abandonar la Imitación europea. Los poetas que utilizaron el lenguaje culto en sus formas poéticas fueron casi todos hombres de ciudad, con una formación intelectual muy superior a los poetas gauchescos, propiamente dicho. Esteban Echeverría, Juan maría Gutiérrez, Florencio Varela, Rafael Obligado y algunos otros se sirvieron para escribir los temas gauchescos de la lengua culta. Pertenecen, en tal sentido, al grupo de la primera hora. Estrictamente hablando, lo que se entiende por poesía gauchesca comienza con Bartolomé Hidalgo y Juan Gualberto Godoy. De la obra poética de este ultimo,las noticias son escasas. "El Corro", acaso su mejor poema, se ha perdido; los fragmentos que se han hallado no son suficientes para realizar una mayor apreciación literaria. Hidalgo es el poeta de la Independencia, de la Revolución.

Desde el primer momento -cosa que parece no haber observado el poligrafo santanderíno Menéndez y Pelayo- la expresión poética gauchesca es lo más genuinamente característico de la literatura argentina. Y en lo que atañe al Martín Fierro de José Hernández, la obra maestra en su género el escritor Carlos Astrada hace la siguiente observación "Nosotros, argentinos, tenemos un privilegio singular: somos el único pais de Latino-Améríca que posee un poema épico de la belleza y jerarquía espiritual de Martín Fíerro, poema que acrisola los origenes heroicos de la nacionalidad y, a la vez, aclara e interpreta el mito de los argentinos, proyectándolo hacia el futuro a la conquista de gloria y continuídad".2

La pampa es el escenario de esta poesía y el gaucho su mayor protagonista. Con un lenguaje y estilo peculiares, los poetas y los prosistas píntarán la vida campestre y las costumbres campesinas: hablarán del indio, del mestizo, del negro, del mulato, del gringo inmigrante, del viajero, etc. Lo mismo ocurrirá en el Uruguay, con idénticas modalidades y caracteristicas.

El lenguaje gauchesco, usado en la literatura que analizamos, es el que hablaban los hombres de la pampa. Esta particular manera de hablar la heredaron los gauchos y los campesinos de los primeros colonizadores. Era una lengua plagada de arcaísmos, neologismos y voces indígenas americanas, y abarcó un pe-riodo de cien años, desde fines del siglo XVIII hasta fines del XIX. Durante este tiempo sufrid las modificaciones linguisticas propias del ambiente. El progreso mecanizado y el cosmopolitísmo influyeron poderosamente en el lenguaje gauchesco al punto de disolverlo casi totalmente. Actualmente nadie habla dicha lengua. Solamente nos queda su expresión escrita en algunas obras literarias. Foneticamente, se sabe muy poco.

El lenguaje rústico de los gauchos comenzó a descomponerse ante el influjo de la acción civilizadora del elemento extranjero, de los medios de transporte modernos y la aparición de las nuevas máquinas usadas en el campo. Al unificarse por el fenómeno de urbanización y asimilación del campo se produjo un cambio en la literatura, que ya hemos señalados la literatura gauchesca escrita en lengua culta. Del lenguaje hablado por los gauchos solo nos queda el hecho histórico.

La poesía gauchesca comienza a adquirir personalidad a partir de la Revolución de Mayo para decaer unos años antes de la muerte de Hernández, el bardo gauchesco por excelencia, fijandose como fecha de su decadencia el año 1885.

Tres son las etapas de la literatura gauchesca, y en cada una de ellas descuella un poeta culto que la representa, asumienel papel de intérprete. Estos poetas exteriorizan , cada cual a su manera, los sentimientos del pueblo (nacionales, políticos y sociales) y, en general, la idiosincrasia y mudo de ser y de pensar de los gauchos y campesinos.

La expresión original y propia de este tipo de literatura, tan distinta a todas las literaturas de los demás pueblos, es, en cierto modo, el resultado de la mera circunstancia cuyas causas conocemos (geográficas, históricas, étnicas, culturales, etc.). La falta de metales (minas de oro y de plata en aquellos días) hizo que los conquistadores, en busca de pingües ganancias y beneficios materiales, se mantuvieran alejados de nuestras regiones. El afán material de los españoles aislaron a la Argentina por más de dos siglos (XVI y XVII), manteniéndola prácticamente incomunicada de las corrientes culturales y económicas. Este aislamiento facilitó un tipo de literatura, aman de otras cosas, sin hábitos y costumbres literarios tales como el culteranismo, el conceptismo y el barroquismo. En este sentido, la influencia española es menor en Argentina que en los demás países hispanos. Al margen de dicha influencia, los escritores argenti~ nos crean su propia corriente literaria en un idioma y en estilo muy personales. La influencia española en Argentina, enorme y profunda, hay que buscarla por otros caminos.

Los antecedentes de la Expresión literaria gauchesca son el romancero, el cancionero, la música y los bailes españoles, principalmente andaluces. Esta corriente hispánica hizo mella inmediatamerte en la población campesina. Prendió en el alma del gaucho cantor de que nos habla Sarmiento y surgió el paya-anonímo. Los Micos y cantores fueron los encargados de perfeccionar dicha corriente con matices propios del ambiente. En las postrimerías del siglo XVIII ambas corrientes se asimilaron. Dicho encuentro, naturalmente, era cosa de tiempo, un momento inevitable. La misma corriente culta, que imitaba la europea, aproxímose, con el andar del tiempo, a la popular. Esta ultima, como sabemos, es siempre la predominante.

La literatura gauchesca tiene un idioma propio, un asunto que tratar y un escenario, todos ellos altamente típicos. Tiene, además, un actor, típico también, el gaucho.

En la literatura gauchesca predomina el mundo zoológico. El elemento botánico es secundario. De los animales, el caballo es, naturalmente, el más aprecíado por los gauchos y, en general,por todos los campesinos. Con 61 se abrieron camino el labrador y el ganadero en la lucha por la vida. El encuentro del gaucho y el caballo dio lugar a una nueva industria -la ganadería, que resulto,poco después, el eje de nuestra economía.

En la poesía y en la prosa gauchescas hay ausencia de sinonimos, pero abundan las metáforas y los símiles. A pesar de sus limitaciones linguisticas 1 sticas, la expresión es siempre rica, oportu-na y personal. Una de las pocas palabras rica en sinónimos es "caballo". Son sinónimos de caballo, en sentido despectivo, matungo, mancarrón, sotreta, etc. Con sentido de distinción, flete,Parejero, rocin, pingo, etc.

Los peores enemigos del gaucho fueron los mismos argentinos con voz de mando, cuyos abusos sublevaron al jinete de las pampas. La civilización mecanizada lo acorraló paulatinamente dis-, minuyendo su radio de accion con alambrados y tranqueras, maquinaria moderna y nuevos medíos de transporte. El gaucho, sin entender claramente lo que ocurría . aceptó, confusa y resignadamente, la suerte que el destino le había deparado. Buscó infructuosamente otras rutas para quedar, poco después ,a merced de su mala estrella. La civilización lo había suplantado. Comprendió, entoncep,que su presencia en la pampa ya no hacía falta. Y al contemplar las llanuras pampeanas y sus queridos lares por última vez, lo dijo a su caballos

Vámonos, mi pingo,
vámonos de aqui
ya nadie nos quiere,
para qué Insistir.

Vámonos mi pingo,
aún queda lugar
pa olvidar las penas
y este gran pesar.

Vámonos, mi pingo,
para qué insistir.

NOTAS

(l)Menéndez y Pelayo* Hístoria la poesía hispanoamericana (Madrid: Santander, Aldus S.A. de Artes Graficas, 1948)TOMO II.

(2)Carlos Astrada, El mito-gaucho (Buenos Aireas Ediciones Cruz del Sur, 1964). P. 85.

Santiago de Liniers: Marino francés al servicio de España. Se díatínguió en la reconquista de Buenos Aires ocupada por los ingleses. Pus nombrado virrey del Plata en 1807. Al negaras a reconocer la Junta Gubernativa de 1810, año en que se proclamo la independencia argentina, murio fusilado en Córdoba la capital de la provincia que tiene el mismo nombre. (1753-1810)

Vícente López y Planes: --Nació y murio en la ciudad de Buenos

Aires(1785 -1856).Actuó a los veintiún años como capitán de Patrícios durante las Invasiones inglesas. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires después de Caceros. Justo José de Urquiza, al mando de un ejército rebelde llamado el Ejército,derrotó al tirano Juan Manuel Ortíz de Rosas en la batalla de Caceros el día 3 de fe-brero de 1852.Lopéz, y Planos es el autor de la letra del himno na-cional argentino. Su producción poética no fue muy extensa. En su poema El triunfo argentíno cantó la victoria sobre los Ingleses. En su Delicias del labrador (oda) tal vez sea su mejor composición

25 de mayo de 1810 y 9 de julio de 1816: La primera de las fechas marca el comienzo del período independiente de Argentina y la segunda, de mayor significación histórica la proclmacion de la independencia de las Provincias Unidas en la América del Sur.

Pedro de Cevallos y Baltasar Hidalgo de Cíaneros* El primero y el último de los virreyes, nombrádo en1776 y 1809,respectivamente. Cisneros fue depuesto por la Revolución al siguiente año (1810).

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